Deliciosas tortitas de maíz para acompañar
ingredientes tanto dulces como salados o para formar la base de originales
pizzas caseras
8 de febrero de 2007
El
talo es un tipo de pan de origen vasco que se elabora con harina de maíz. Su
forma es aplanada y su aspecto recuerda al de las tortitas que se elaboran en
centroamérica.
Antiguamente el talo fue el principal alimento en los caseríos
de las regiones vascas. La masa -elaborada con harina de maíz, agua y sal- se
cocinaba en el fuego sobre una placa metálica. Este pan se comía durante todo
el año y más aún en el frío invierno, sobre todo como acompañamiento en las
principales comidas. De igual modo, las sobras de este pan se solían comer
untadas en leche para cenar, una forma de reblandecerlo cuando éste se
endurecía.
Con el paso de los años el pan de trigo acabó prácticamente con
el consumo del talo en los caseríos. De este modo, el talo pasó de ser un
alimento básico a consumirse tan sólo en ocasiones especiales, entre las que
destaca la feria de Santo Tomás, que se celebra cada 21 de diciembre en el País
Vasco.
El gran
valor que se le asigna a los talos radica en su sencillez. Es una especie de
torta preparada con harina de maíz, agua y sal. El maíz es un cereal que carece
de gluten por lo que este tipo de pan está indicado para personas celiacas.
La harina de maíz que se emplea para elaborar este pan es
especial. Se trata de un maíz de grano entero, algo tostado y molido en molino
de piedra, que le da ese color amarillo tan intenso y un fuerte sabor a maíz.
El maíz
destinado a la elaboración de harina, es una variedad en la que predomina el
almidón blando o menos compacto, que facilita la molienda del grano. La
composición de la harina depende del grado de extracción -cantidad de harina
obtenida a partir de 100 kilos de maíz-, así conforme aumenta el grado de extracción,
disminuye la proporción de almidón y aumenta el contenido en componentes de las
envolturas del cereal como minerales, vitaminas y fibra.
En la
elaboración de los talos no se añaden levaduras y se cocinan a la plancha, por
lo que se obtiene láminas planas y redondeadas de unos 20 centímetros de
diámetro.
Es muy
sencillo elaborar talos caseros como alternativa al pan tradicional. Para ello
es necesario medio kilo de harina de maíz, un poco de sal y 400 mililitros de
agua caliente. Con estas cantidades se obtiene un número de talos adecuado para
unas seis personas.
El proceso consiste en colocar parte de la harina de maíz en un
recipiente amplio. En el centro se hace un hueco donde se añade la sal y agua
templada. En ese momento se comienza a amasar a mano hasta obtener una masa
compacta y homogénea. Si es necesario se puede añadir más agua o harina para
conseguir una masa más suave que no se pegue a las manos.
A
continuación se separan las porciones de masa que corresponden a cada talo y se
van extendiendo con ayuda de un rodillo hasta formar una torta fina. El último
paso es colocar cada una de las tortas en una plancha previamente calentada y
cuando se dore ligeramente por un lado, darle la vuelta y que se haga por el
otro lado. Al realizar los talos caseros el color final de las tortas es algo
más claro que el de los talos originales que se elaboran con harinas de maíz
especiales y por tanto tienen un color más amarillento.
A los talos
se les pueden dar diferentes usos en función de la hora del día y de los
alimentos con que se acompañen.
Esta masa
de pan combina muy bien con diferentes sabores y texturas.
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Como acompañamiento: Los talos pueden ser un perfecto acompañamiento de las comidas
en lugar del pan normal.
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Rellenos en forma de tortitas:
Los talos se pueden rellenar con el
ingrediente que más apetezca en cada momento, tanto dulce -chocolate, mermelada
o miel- como salado -queso, chorizo, huevos, panceta o tofú-.
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Como base de pizzas caseras: El talo puede formar parte de la base de una deliciosa pizza a
la que se añade tomate, queso e ingredientes al gusto de los comensales.
Su valor nutritivo
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Los talos tienen una función
principalmente energética debido a la composición de la harina de maíz. Son
ricos en hidratos de carbono -almidón- y su contenido en grasas y proteínas es
bajo. Con frecuencia se acompañan de alimentos ricos en grasas o azúcares, lo
que aumenta el aporte total de calorías. Sin embargo, si se incluyen en
festividades y en ocasiones especiales, su consumo no entraña ningún
problema. |
Fecha: 08/02/2007
Fuente de información:
Consumer
Enlace a la noticia:
http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/curiosidades/2007/02/08/159718.php